Ante la situación actual, se advierte del posible colapso del sistema de ferrocarril de mercancías y se solicita una respuesta estructural urgente que permita garantizar la operatividad del servicio, reforzar las infraestructuras y asegurar la competitividad del transporte ferroviario dentro del sistema logístico. El problema no es solo puntual. El transporte ferroviario de mercancías en España ya tiene una cuota muy baja, solo el 5% de las mercancías terrestres se transportan en tren, en la Unión Europea la media es aproximadamente de un 18%.
La grave paralización del ferrocarril de mercancías, que considera consecuencia de un problema estructural histórico y no de incidencias puntuales. La situación actual ha dejado prácticamente inoperativos los tráficos internacionales durante semanas, afectando a los flujos con Europa y generando bloqueos en cadenas de producción en distintos países .
Especialmente preocupante es el estado del túnel de Rubí, el túnel presenta grietas y deformaciones que superan los límites de seguridad. Las obras obligan a interrumpir el paso de trenes de mercancías durante unas siete semanas. Esta vía es esencial para el tráfico entre los puertos de Barcelona y Tarragona y la frontera con Francia, lo que supone en la práctica el aislamiento ferroviario de una infraestructura estratégica para el comercio exterior. La consecuencia inmediata es que muchos cargamentos deberán pasar a camión, lo que aumenta la presión sobre carreteras como la AP-7 y encarece la logística.
Ante este escenario, el transporte por carretera se ha convertido en la única alternativa viable para garantizar la continuidad del sistema, asumiendo un sobreesfuerzo que incrementa la congestión y tensiona aún más la operativa logística. El impacto trasciende lo operativo: afecta a la competitividad, a la reputación del sistema logístico y a los objetivos de sostenibilidad, en un momento en el que se impulsa el trasvase modal hacia el ferrocarril sin que existan condiciones reales de fiabilidad y resiliencia
El ferrocarril de mercancías debe ser tratado como una infraestructura crítica para la economía productiva y el comercio internacional. Sin soluciones estructurales, la logística pierde solidez y el tejido industrial se ve directamente afectado.
